
El 40 por ciento de los universitarios lo hace puesto que los libros son muy caros y el 21 por ciento puesto que lo pide el profesor.
El 54 por ciento de los estudiantes colombianos gastan entre tres mil y cinco mil pesos a la semana en fotocopias. El 25 por ciento gasta entre mil y tres mil pesos, y el 18 por ciento, entre cinco mil y ocho mil pesos.
Las cifras hacen parte del último estudio del Centro Colombiano de Derechos Reprográficos (CDR), según el cual el 99 por ciento de los estudiantes de educación superior usa las fotocopias como material de estudio y es una práctica asumida como natural, aunque represente una violación a los derechos de autor.
Después de consultar a 400 estudiantes de ocho universidades de Cali, MedellÃn, Bucaramanga y Bogotá, CDR demostró el cuantioso hueco anual que deja a las editoriales esta actividad, puesto que el 62 por ciento de las fotocopias corresponde a material protegido por el derecho de autor.
Todo el que haya pasado por una universidad, o al menos cerca de ella, donde pululan las fotocopiadoras, sabe que sacar copias es parte de la vida de un estudiante, que casi siempre está sin plata.
Para José Miguel Herrera, gerente de CDR, “el precio no es definitivo. Los estudiantes gastan 130 mil pesos al año en copias, pero se pueden gastar 40 mil en un dÃa de rumba”.
Sara reconoce que los estudiantes sà guardan más dinero para la rumba, pero afirma que “de todas formas los libros sà son muy caros y no todos, sobre todo en una universidad pública, tienen forma de pagarlos”. Habla de los estudiantes que escasamente pueden pagar los pasajes para sostenerse en la educación superior. Hoy, de hecho, la deserción universitaria (mientras el año) es de 12 por ciento.
Otra razón que esgrimen los estudiantes para fotocopiar es la escasez de libros en las bibliotecas de las universidades, donde muchas veces hay uno o máximo dos ejemplares para un grueso número de estudiantes; o que solo deben leer fracciones de un texto, y no consideran necesario invertir en un libro.
La encuesta les cuestionó cómo acceden a los libros para fotocopiar: el 36 por ciento comentó que se los facilitaban los profesores.
Milena Rubiano, profesora de una universidad pública de Bogotá, explica que los maestros usualmente envÃan a sus estudiantes a sacar copias en el momento que quieren que lean fragmentos de libros y no textos completos y “no se justifica que compren libros caros y muy viejos de los que solo van a utilizar un tema muy especÃfico”. Dice que además les sugiere que compren libros, pero luego pues los compran piratas. “Uno no sabe que es peor, si eso o las fotocopias que además son una forma de piraterÃa”, advierte.
Cuestión de plata
Sara Ramos, estudiante Administración en Salud: “Uno saca fotocopias para todo. Un libro de una sola materia vale como 70 mil pesos y muchos, sobre todo acá (en una universidad pública), no tienen la forma de comprarlo. Uno sabe que eso es contra los derechos de autor, pero lo hace por economÃa”.
Profesor Universidad privada de MedellÃn: “Por más ejercicios que uno haga, es difÃcil. Yo usualmente primero les doy la referencia del libro y la librerÃa donde lo pueden conseguir, pero ellos llegan con el libro fotocopiado. El complicación es que los textos no bajan de 60 mil pesos y copiarlo les sale en 16 mil”.
Industria paralela en torno de la universidad
Si algo identifica una zona universitaria son los sitios de rumba y las fotocopiadoras.
Según el estudio del Centro Colombiano de Derechos Reprográficos, un 48 por ciento de los estudiantes sacan las copias fuera de las universidades, un 34 por ciento dentro de la universidad y el resto, en cualquiera de los dos sitioes. Algunos estudiantes contestaron que los libros que fotocopian los consiguen en la biblioteca (30 por ciento) o con compañeros que los hayan comprado (12 por ciento); otros sacan copias de las fotocopias (12 por ciento). El 47 por ciento de los encuestados reconoció que fotocopia libros completos, y el 76 por ciento comentó que sabÃa que las fotocopias atentan contra los derechos de autor.
Entre los estudiantes más copiadores, los administradores de empresas se llevan el primer puesto, seguidos de los de IngenierÃa y Matemáticas. Además figuran los de FilosofÃa y Literatura.
Solo en Bogotá hay entre 900 y mil centros de copiado en los alrededores de las universidades. No obstante, no todas son legales.
“Por ley, las fotocopiadoras deben tener una licencia que los obliga a pagar por las obras, pero muy pocas lo cumplen. Los dueños de estas fotocopiadoras comentan: ‘¿Por qué tengo que pagar por algo por lo que nunca he pagado?’, y la respuesta es, puesto que está vendiendo algo que no es suyo”, comenta Herrera.
Fuente Original: El Tiempo



















































